Desde nuestro despacho internacional, hemos desarrollado un sistema legal pionero que redefine el proceso de divorcio para chilenos residentes en el extranjero. Un sistema que reemplaza la espera, la incertidumbre y los errores por agilidad, certeza y resultados.
Queremos contarte una historia real.
Hace una década, una mujer chilena que vivía en el extranjero nos contactó para iniciar su divorcio en Chile. Le presentamos una solución legal clara, directa y sin rodeos: sin consulados, sin filas, sin envíos postales, sin esperas innecesarias.
Su respuesta fue tajante: nos bloqueó.
Esa reacción, aunque inesperada, nos confirmó algo crucial: el mayor obstáculo para lograr un divorcio simple en Chile no es la ley, sino la desinformación y la confusión con que muchas personas enfrentan el proceso.
Muchos chilenos creen que si un trámite es lento, entonces es correcto. Que si algo es complejo, entonces es legal. Que si es rápido, debe ser sospechoso. No es así.
Hace una década comenzamos a simplificar el divorcio internacional desde Chile. Y nos encontramos con esto:
Horas en consulados colapsados.
Documentos que nunca llegan.
Ministerios cerrados por huelga.
Pasaportes vencidos.
Años perdidos por un proceso que podría resolverse en 10 días.
Hablemos con honestidad.
Divorciarte en Chile no tiene por qué ser un proceso largo ni doloroso. Todo depende del sistema legal que elijas y de la decisión firme de dar ese paso.
Eso sí: implica hacer lo que la mayoría no está dispuesta a hacer.
Cuando lo haces, el cambio no tarda en llegar.